
Hoy me he despertado tarde, luego de haber celebrado como se merece el fallo de la Corte Suprema chilena que declara procedente la extradición de Alberto Fujimori. Vivimos momentos históricos muy importantes; me atrevería a decir que no solo para el Perú o América Latina sino para la humanidad en su conjunto. Como comenta hoy en Perú 21 el Director Ejecutivo de Human Rights, no existe precedente de un ex jefe de Estado que haya sido extraditado por violaciones a los derechos humanos y corrupción.
Sin embargo, como bien señala Susana Villarán, no podemos descansar. La lucha contra la impunidad ha tenido un gran éxito, pero está lejos de terminar. Se nos viene la madre de todos los juicios y hay que estar preparados. En esa línea, suelto algunas ideas que creo que habría que tener en cuenta:
1. Comparto la opinión de Carlos Rivera (abogado del IDL) al señalar que es fundamental contar con una estrategia procesal muy bien pensada. Para ello, es clave la acumulación de los procesos y que los jueces encargados de los mismos sean a dedicación exclusiva. Agrego otro factor: el presupuesto del Poder Judicial para el próximo año. ¿Queremos un Poder Judicial fuerte y eficiente que juzgue a Fujimori? Eso cuesta. Ahí veremos que tan comprometidos están Carranza y el gobierno con el tema.
2. Mucho ojo: los fujimoristas se van a tratar de bajar a César San Martín, quien preside la Sala Penal Especial, encargada del juicio a Fujimori. San Martín es un juez probo y valiente, a quien no le tembló la mano a la hora de procesar a terroristas en los momentos más difíciles, cuando el Poder Judicial era criticado por ser una coladera de subversivos. Asimismo, es una de las personas que más saben sobre derecho procesal penal. ¿Ven a lo que me refiero? Valiente y preparado: los fujimoristas harán todo lo posible para que alguien con esas características no juzgue a su líder. No podemos permitirlo.
3. Lo dicho hasta ahora tiene un objetivo muy claro: se debe de llevar a cabo un juicio impecable que tenga como resultado el fin de la tristemente célebre impunidad latinoamericana. Nuestro sistema de justicia tiene que estar a la altura de las circunstancias históricas que le ha tocado vivir. Y todos debemos de garantizarlo.
Para ello – y aunque le duela a los zares anti oenegé de este gobierno – la sociedad civil organizada debe estar muy activa. Se debe fiscalizar, hacer vigilancia y seguimiento, denunciar las irregularidades, etc. Y, la verdad sea dicha, las ONG como el IDL o Aprodeh son especialistas en ello. Su participación activa desde la sociedad civil resultará de mucha utilidad.
4. Debemos estar atentos a las movidas del gobierno y sus aliados. Para casi todos es bastante claro que hay una alianza clara entre el fujimorismo y el gobierno desde el primer día. Dicha alianza se ha complicado tremendamente con la extradición de Fujimori. ¿Cómo se comportará el gobierno? ¿Continuará con el fujimorismo como aliado político? Si es así, ¿qué trato le darán al tema de la extradición? Debemos estar muy atentos a las respuestas a dichas interrogantes.5. No debe temblarle la mano a las autoridades a la hora de castigar cualquier desorden público que puedan generar los fujimoristas y sus seguidores, lo cual tiene como claro objetivo desestabilizar y politizar el procesamiento de Fujimori. Por ejemplo, lo ocurrido ayer con un grupo de fujimoristas que irrumpió violentamente en el Palacio de Justicia es inadmisible. Espero que esas personas estén siendo procesadas por alterar el orden público. Sería un mensaje claro y positivo que señalaría que no se permitirá ningún tipo de acto que perturbe el proceso.
Queda claro que tenemos muchos retos por delante. Asumámoslo con la alegría del triunfo obtenido, pero con la seriedad y firmeza que el reto nos demanda. Recordemos en todo momento que tenemos la corriente de la historia en nuestra contra, y la gran oportunidad de cambiarla.
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